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A principios del
curso 1997-98, la madre de una alumna, se ofreció para contarnos
un cuento, el mismo que a ella le había contado su padre en muchas
ocasiones cuando era niña.
Fue una experiencia maravillosa, Ana
resultó ser una gran cuenta-cuentos y durante unos quince minutos
nos trasladó mágicamente al castillo y a los campos de la historia.
Nos gustó tanto que decidimos escribirlo nosotros, para que ya nunca
más se nos olvidara. Como era muy largo, ese mismo día elaboramos
un guión para que no dejarnos nada en el tintero.
Al ser un cuento muy extenso y para
no cansarnos, decidimos dedicarle una hora semanal. Así todos los
lunes escribíamos un trocito del cuento (hasta que se nos acababa
la pizarra), y luego cada uno copiaba el suyo y lo ilustraba.
El proceso duró todo el primer trimestre
y en torno a ese trabajo de escritura colectiva surgieron muchas
cosas interesantes, y multitud de contenidos para trabajar el área
de lenguaje en general y el cuento como texto particular:
- Los principios y finales de los cuentos
- El vocabulario que se usa.
- Diferentes maneras de colocar los adjetivos.
- Los tiempos verbales.
- Utilización de sinónimos para no repetirnos.
- Puntuación, ortografía, etc.
Una vez acabado,
cada uno hizo su portada en cartulina (lo que nos llevó a ver como
son las portadas de los libros y qué tipo de información
llevan), lo encuadernamos y cada uno se llevó el suyo a casa.
Durante las vacaciones de Navidad,
pasé el cuento a ordenador, y lo ilustré con los dibujos que ellos
mismos habían realizado. Lo llevé a encuadernar y al volver de las
vacaciones se lo presenté con la apariencia de un auténtico libro.
La emoción fue enorme y cada uno quería
tener el suyo, así que propusimos a la asociación de padres del
colegio que nos lo editara y les encantó la idea. Ellos se han encargado
de buscar organismos y empresas que subvencionaran el proyecto y
tras dos años de gestiones el día 21 de enero del 2000 se hizo la
presentación oficial del libro.
Se realizó en la biblioteca del colegio
y fue un acto precioso en el que estuvieron los padres y madres,
la prensa y representantes de las instituciones que habían aportado
su ayuda económica; además contamos con la presencia de una escritora
muy entrañable para nosotros: Ana Mª Romero Yebra, que hizo que
el acto fuese aún más importante y entretenido.
Ahora ya somos escritores de verdad,
hemos escrito un libro que se puede encontrar en las bibliotecas
y que se vende en librerías.
Animamos a todos los niños y niñas
y a todos los maestros y maestras a intentarlo. ¡Se aprenden un
montón de cosas de una manera muy, pero que muy divertida!
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